Recientemente
di una entrevista a Crux,
un sitio de noticias en línea, sobre las elecciones nacionales en los EEUU. A
continuación les presentó algunas de mis respuestas. El texto completo en inglés
se encuentra en el siguiente enlace:
https://cruxnow.com/interviews/2016/07/26/camosy-interview-bp-brownsville-tx/
***
1. Estamos
en medio de un ciclo electoral absolutamente loco. Me imagino que muchas de las suposiciones y visiones que
ofrecen los reporteros y los conductores de noticieros de CNN, Fox News, y MSNBBC no son compartidas
por personas a las que usted sirve. ¿Qué se puede aprender de sus enfoques?
Los
medios de comunicación tienden a enmarcar la discusión alrededor de ganadores y perdedores, conservadores y
liberales, los que tienen poder y los que no lo tienen. Las personas en mi
diócesis, como en la mayoría de lugares en todo
el país, lo que primero les preocupa es
el poder formar una familia y poder proveer para sus hijos. Aprendo mucho de los padres que hacen todo lo
posible para proveer un hogar seguro y feliz. Existen muchas dificultades pero veo mucho heroísmo. Los padres se preocupan de que sus hijos se puedan aislarse o escoger un camino equivocado debido
al cinismo. Los jóvenes están preocupados de quedar
atrapados en un sistema económico del cual no tienen control, o de no poder
continuar su educación debido a restricciones económicas o migratorias. Hay
preocupaciones sobre la violencia, no solo aquí,
sino también en México. Y no solamente porque afecte a nuestra sociedad de
alguna forma abstracta, o porque les amenace, sino porque afecta a nuestros vecinos.
En mi diócesis hay una amable y fuerte preocupación por el bien de la
comunidad. Republicanos y Demócratas a menudo trabajan juntos a nivel local
para mejorar la educación, tratando de mantener a los niños en la escuela y
conectados, y tratan de atender a las necesidades de los pobres. Como he mencionado hay mucha generosidad aquí. También se nota que existe un sentido de que el tejido social se
está rompiendo. La gente sabe instintivamente
que la mejor manera de enfrentar eso es ayudarse mutuamente por medio de actos
de bondad y asistencia práctica.
Lo que
escucho más a menudo de personas con las
que hablo aquí en el Valle del Río Grande es lo siguiente: ¿Por
qué es que un partido está
ciego a la dignidad del no nacido y otro partido está ciego a la dignidad del
inmigrante? ¿Por qué un
partido exalta la libertad radical incluso más que la vida, y el otro exalta el
poder económico incluso más que el bien de la vida familiar? Dichas preguntas indican que, a pesar de la retórica
de ambos partidos, muchos están conscientes de que, en diversas formas, cada
uno promueve una estructura de poder que deja a los vulnerables y a los
indefensos a un lado.
Les
digo a los católicos locales que tienen influencia en el Partido Demócrata que dentro
de su partido sean una voz fuerte en nombre de la dignidad y del derecho a la
vida del no nacido. Defender al niño no nacido es el asunto de justicia social más decisivo de
nuestro tiempo. Los “altos mandos” en el
partido necesitan escuchar su voz. Les digo a los católicos que tienen
influencia en el Partido Republicano que sean una voz para una reforma
migratoria comprensiva, una reforma que favorece a la familia y que establece
una norma en la ley que pueda distinguir entre un
inmigrante criminal y un inmigrante que huye de los criminales. Los “altos mandos” en el partido necesitan escuchar sus voces. Puedo dar
testimonio a las estructuras de poder de los dos partidos principales de que
hay más diversidad dentro de las filas de su partido de lo que están dispuestos
a admitir. Hay muchos Demócratas pro-vida. Hay muchos Republicanos a favor de
la reforma migratoria.
Los
medios pueden enmarcar las cosas en términos de izquierda o derecha, o
ganadores y perdedores, pero ellos podrían aprender algo de las personas comunes que
ven las cosas más en términos de esperanza para sus hijos, y de ayuda para las
personas en problemas, tratando de no olvidarse de los pequeños, los ancianos,
los enfermos y moribundos, los desempleados y los pobres.
2. He
escuchado a algunos católicos decir que
Donald Trump tiene una posición sobre la inmigración que no concuerda con la doctrina de la Iglesia,
pero que se basa en un juicio prudente y no llega a las alturas de uno de los “Cinco no
negociables” [de la doctrina social]. ¿Cuál
es su respuesta a este tipo de argumento?
La
prudencia juzga las circunstancias a la luz de principios que están justamente clasificados en términos de gravedad. Manteniendo eso en mente, las circunstancias son diferentes este año. Ahora no es posible
tomar el problema de la norma migratoria como una
cuestión únicamente encuadrada alrededor de las distintas posturas tomadas sobre una muy
necesitada reforma del sistema. Uno puede
argumentar que en elecciones anteriores había una
disputa entre los partidos sobre si la reforma era necesaria y sobre qué principios guiarían una
posible reforma. Este año hay una propuesta sobre la mesa para proceder con deportaciones masivas de hombres, mujeres y niños indocumentados. En conciencia, uno
no puede tolerar un programa de deportación masiva. Es una propuesta brutal. En
algunas instancias, particularmente haciendo referencia a las madres y niños de
Centroamérica y deportaciones hacia algunas partes de México, estamos colocándolos
en peligro inmediato de muerte. Considero que apoyar el mandar a un adulto o a
un niño de regreso al lugar donde están marcados por la muerte, donde no hay ley y la sociedad se colapsa, es
estar en cooperación directa con un mal intrínseco. Tal manera de proceder no queda sin semejanza con llevar a alguien a
una oficina de aborto.
De manera que, así
como un católico encuentra la plataforma pro-aborto del otro partido más que reprobable, no hay consuelo para la conciencia de un católico al
lado de un programa de deportación masiva. Ambas
posiciones son ataques a la dignidad de la vida, y en el caso de las
deportaciones masivas, pueden ligarse al no. 23 del documento Formando la conciencia para ser ciudadanos
fieles[i] (Ciudadanos Fieles – CF): “tratar a los pobres como objetos desechables”.
En general, pienso que debemos de ver los nos. 35-38 del CF con mucho cuidado.
Todos debemos leer el texto y pensar sobre sus implicaciones desde ahora hasta
el día de las elecciones. De una manera particular pienso que es digno de citar
el número 36:
CF no. 36: Cuando todos los candidatos tienen una posición que favorece un mal
intrínseco, el votante concienzudo afronta un dilema. El votante puede decidir
tomar el extraordinario paso de no votar por ningún candidato o, tras deliberar
cuidadosamente, puede decidir votar por el candidato que piense que sea quien
probablemente menos promueva tal posición moralmente defectuosa y que sea quien
probablemente más apoye otros bienes humanos auténticos.
Parece
que si un católico vota por cualquiera de los principales candidatos, debe de hacerlo con la convicción de
que el mal que el candidato apoya puede ser opuesto con éxito, y que otros
aspectos de su propuesta política son suficientemente buenos para justificar el
votar por ellos. Así que si un católico vota por un candidato pro-aborto o por
un candidato pro-deportación masiva, por lo que CF no. 35 llama “razones moralmente graves,” porque el candidato “sea quien probablemente menos promueva tal posición moralmente
defectuosa y que sea quien probablemente más apoye otros bienes humanos
auténticos” debe de haber un compromiso consciente del votante para
oponerse contundentemente a la agenda pro-aborto o la agenda pro-deportación masiva. También hay otros factores que el documento Ciudadanos Fieles nos pide acertadamente que consideremos, incluyendo “los compromisos, el carácter, la integridad y la habilidad que tiene un
candidato de influenciar en un asunto específico”.
Y nótese
que ni siquiera he mencionado la cuestión de atacar a inocentes (quienes pueden
ser parientes de maleantes) en acciones militares, o el uso indiscriminado de
drones en la guerra. Ni he mencionado una gran cantidad de asuntos senalados en Ciudadanos Fieles y que
debemos de tomar en cuenta.
3. Otro
tipo de respuesta de los católicos es negarse a
participar. He escuchado llamados a “obtenerse de votar.” El filósofo MacIntyre
insistió en el 2004 que cuando se nos dan dos malas opciones no debemos escoger
ninguna. ¿Qué piensa de este
acercamiento?
Bueno
pues, CF no. 36 reconoce esta posibilidad. MacIntyre tuvo en mente la amplia
percepción de que los dos partidos políticos están entrelazados en diferentes
formas a posiciones que infringen con el bien común. Puede ser que un católico
juzga conscientemente que es probable que los dos candidatos principales tengan
éxito llevando a cabo políticas intrínsecamente malvadas. Aquí, el votante toma la decisión de que el
efecto de votar por tal candidato ofende a la justicia divina- incluso si uno
se compromete a oponer el mal que el candidato apoya- a tal grado que mancha su
conciencia ante Dios. Conozco a un número de personas ordinarias que están
contemplando seriamente la opción de no votar en la carrera presidencial. Otros
piensan apoyar a un candidato de un tercer partido o un candidato de nominación
directa. Puedo entender tal posición, pero debo añadir que aún estamos ligados
de alguna forma a participar en el proceso político, en este caso para votar en
las carreras del congreso, y carreras por candidatos estatales y locales que de
hecho apoyan la protección de los no natos, que trabajarían para la justicia
económica y racial, justicia para inmigrantes, y cuidarían de los pobres y
marginalizados. Entonces, la decisión de no apoyar a un candidato presidencial
principal no es una decisión para abstenerse totalmente
del
proceso político, sino una decisión de registrar una voz
que dice que las dos opciones principales para presidente son inaceptables,
mientras que al mismo tiempo se vota con conciencia bien fundada en otras
carreras.
No
hay duda que muchos católicos de hecho van a votar en la elección presidencial.
Rezo para que lo hagan con gran seriedad, y con una mente clara sobre lo que
sea digno de apoyar de las posiciones de cada candidato, y qué en sus posiciones debe de ser seriamente
opuesto de ser elegidos.
Cuando
MacIntyre dice ¿“Por qué deberíamos
de rechazar a ambos? No principalmente porque ellos nos dan respuestas
equivocadas, sino porque responden a preguntas equivocadas,” Tengo
mucha simpatía con su perspectiva. El hecho es que para un católico
la actual dinámica de posicionamiento que gobierna el sistema partidario es
precisamente inadecuado porque no fluye desde una reflexión considerada sobre
lo que de hecho es bueno en y para la vida humana. En ese sentido,
ambos partidos políticos demasiado a menudo dan respuestas a preguntas
equivocadas. Un Católico siente esto fuertemente cuando se enfrenta con la
estridente retorica que emana de ambas esquinas del rin.
Aun así,
el Catolicismo es muy realista sobre la dinámica política en la historia.
Nosotros no esperamos que por medio de ella entremos en un nuevo ‘escatón’,
pero tampoco la consideramos inútil. Tratamos de trabajar con la política,
participar en ella, promover su progreso, y oponer las propuestas que dañen el
bien común. En su mejor momento, la política es una expresión imperfecta de
seres humanos tratando de organizar una sociedad más justa. El peligro
histórico ha sido siempre que la dinámica política se convierta, ante todo, en
una batalla cínica de poder y control. Esto es veneno en una república democrática.
4. Finalmente,
mientras tratamos de hacer nuestro paso a través de este fango de elección, ¿tiene
alguna práctica espiritual u oraciones que recomendar?
Además
de repasar los mayores principios de las Enseñanzas Sociales Católicas y el Ciudadanos Fieles, yo recomendaría meditar el Sermón del Monte cuidadosa y frecuentemente,
a partir de hoy y hasta el día de elecciones. Y recomendaría rezar el Rosario
para el bienestar del país, para que los vulnerables sean protegidos, y que el
bien provenga del juicio general del electorado. Les recomiendo meditar sobre la Pasión del Señor, conscientes de que él se
hizo carne y padeció la Cruz con el fin de recordarnos que todo lo que le hagamos al más
indefenso de nuestros hermanos y hermanas, también lo hacemos a él.
Esta enseñanza nos sigue hacia la casilla electoral, nos demos cuenta o no; es
mejor que nos demos cuenta y que votemos con una conciencia que ve el rostro del
Señor en las consecuencias de nuestras decisiones.
+df
[i] Documento de los obispos
estadounidenses sobre la formación de la conciencia en asuntos políticos.
http://www.usccb.org/issues-and-action/faithful-citizenship/formando-la-conciencia-para-ser-ciudadanos-fieles-indice.cfm




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