Monday, September 5, 2016

Entrevista con CRUX sobre las elecciones


Recientemente di una entrevista a Crux, un sitio de noticias en línea, sobre las elecciones nacionales en los EEUU. A continuación les presentó algunas de mis respuestas. El texto completo en inglés se encuentra en el siguiente enlace:
https://cruxnow.com/interviews/2016/07/26/camosy-interview-bp-brownsville-tx/



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1.    Estamos en medio de un ciclo electoral absolutamente loco. Me imagino  que muchas de las suposiciones y visiones que ofrecen los reporteros y los conductores de noticieros  de CNN, Fox News, y MSNBBC no son compartidas por personas a las que usted sirve. ¿Qué se puede  aprender de sus enfoques?

 


Los medios de comunicación tienden a enmarcar la discusión alrededor de ganadores y perdedores, conservadores y liberales, los que tienen poder y  los que no lo tienen. Las personas en mi diócesis, como en la mayoría de lugares en todo el  país, lo que primero les preocupa es el poder formar una familia y poder proveer para sus hijos.  Aprendo mucho de los padres que hacen todo lo posible para proveer un hogar seguro y feliz. Existen muchas dificultades pero veo mucho heroísmo. Los padres se preocupan de que sus hijos se puedan  aislarse o escoger un camino equivocado debido al cinismo. Los jóvenes están preocupados de quedar atrapados en un sistema económico del cual no tienen control, o de no poder continuar su educación debido a restricciones económicas o migratorias. Hay preocupaciones sobre la violencia, no solo aquí, sino también en México. Y no solamente porque afecte a nuestra sociedad de alguna forma abstracta, o porque les  amenace, sino porque afecta a nuestros vecinos.



En mi diócesis hay una amable y fuerte preocupación por el bien de la comunidad. Republicanos y Demócratas a menudo trabajan juntos a nivel local para mejorar la educación, tratando de mantener a los niños en la escuela y conectados, y tratan de atender a las necesidades de los pobres. Como he mencionado hay mucha generosidad aquí. También se nota que existe un sentido de que el tejido social se está rompiendo. La gente sabe instintivamente que la mejor manera de enfrentar eso es ayudarse mutuamente por medio de actos de bondad y asistencia práctica.



Lo que escucho más a menudo de  personas con las que hablo aquí en el Valle del Río Grande es lo siguiente: ¿Por qué es que un partido está ciego a la dignidad del no nacido y otro partido está ciego a la dignidad del inmigrante? ¿Por qué un partido exalta la libertad radical incluso más que la vida, y el otro exalta el poder económico incluso más que el bien de la vida familiar? Dichas preguntas indican que, a pesar de la retórica de ambos partidos, muchos están conscientes de que, en diversas formas, cada uno promueve una estructura de poder que deja a los vulnerables y a los indefensos a un lado.



Les digo a los católicos locales que tienen influencia en el Partido Demócrata que dentro de su partido sean una voz fuerte en nombre de la dignidad y del derecho a la vida del no nacido. Defender al niño no nacido es el asunto de justicia social  más decisivo de nuestro tiempo. Los “altos mandos” en el partido necesitan escuchar su voz. Les digo a los católicos que tienen influencia en el Partido Republicano que sean una voz para  una reforma migratoria comprensiva, una reforma que favorece a la familia y que establece una norma en la ley que pueda distinguir entre un inmigrante criminal y un inmigrante que huye de los criminales. Los “altos mandos” en el partido necesitan escuchar sus voces. Puedo dar testimonio a las estructuras de poder de los dos partidos principales de que hay más diversidad dentro de las filas de su partido de lo que están dispuestos a admitir. Hay muchos Demócratas pro-vida. Hay muchos Republicanos a favor de la reforma migratoria.



Los medios pueden enmarcar las cosas en términos de izquierda o derecha, o ganadores y perdedores, pero ellos podrían aprender algo de las personas comunes que ven las cosas más en términos de esperanza para sus hijos, y de ayuda para las personas en problemas, tratando de no olvidarse de los pequeños, los ancianos, los enfermos y moribundos, los desempleados y los pobres.



2.    He escuchado a algunos católicos decir que Donald Trump tiene una posición sobre la inmigración que  no concuerda con la doctrina de la Iglesia, pero que se basa en un juicio prudente y no llega a las alturas de uno de los “Cinco no negociables” [de la doctrina social]. ¿Cuál es su respuesta a este tipo de argumento?

 


La prudencia juzga las circunstancias a la luz de principios que están justamente clasificados en términos de gravedad. Manteniendo eso en mente, las circunstancias  son diferentes este año. Ahora no es posible tomar el problema de la norma migratoria como una cuestión únicamente encuadrada alrededor de las distintas posturas tomadas sobre una muy necesitada reforma  del sistema. Uno puede argumentar que en elecciones anteriores había una disputa entre los partidos sobre si la reforma era necesaria y sobre qué principios guiarían una posible reforma. Este año hay una propuesta sobre la mesa para proceder con deportaciones masivas de hombres, mujeres y niños indocumentados. En conciencia, uno no puede tolerar un programa de deportación masiva. Es una propuesta brutal. En algunas instancias, particularmente haciendo referencia a las madres y niños de Centroamérica y deportaciones hacia algunas partes de México, estamos colocándolos en peligro inmediato de muerte. Considero que apoyar el mandar a un adulto o a un niño de regreso al lugar donde están marcados por la muerte,  donde no hay ley y la sociedad se colapsa, es estar en cooperación directa con un mal intrínseco.  Tal manera de proceder no queda sin semejanza con llevar a alguien a una oficina de aborto.



De manera que, así como un católico encuentra la plataforma pro-aborto del otro partido más que reprobable, no hay consuelo para la conciencia de un católico al lado de un programa de deportación masiva. Ambas posiciones son ataques a la dignidad de la vida, y en el caso de las deportaciones masivas, pueden ligarse al no. 23 del documento Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles[i] (Ciudadanos Fieles – CF): “tratar a los pobres como objetos desechables”. En general, pienso que debemos de ver los nos. 35-38 del CF con mucho cuidado. Todos debemos leer el texto y pensar sobre sus implicaciones desde ahora hasta el día de las elecciones. De una manera particular pienso que es digno de citar el número 36:



CF no. 36: Cuando todos los candidatos tienen una posición que favorece un mal intrínseco, el votante concienzudo afronta un dilema. El votante puede decidir tomar el extraordinario paso de no votar por ningún candidato o, tras deliberar cuidadosamente, puede decidir votar por el candidato que piense que sea quien probablemente menos promueva tal posición moralmente defectuosa y que sea quien probablemente más apoye otros bienes humanos auténticos.



Parece que si un católico vota por cualquiera de los principales candidatos, debe de hacerlo con la convicción de que el mal que el candidato apoya puede ser opuesto con éxito, y que otros aspectos de su propuesta política son suficientemente buenos para justificar el votar por ellos. Así que si un católico vota por un candidato pro-aborto o por un candidato pro-deportación masiva, por lo que CF no. 35 llama “razones moralmente graves,” porque el candidato sea quien probablemente menos promueva tal posición moralmente defectuosa y que sea quien probablemente más apoye otros bienes humanos auténticos” debe de haber un compromiso consciente del votante para oponerse contundentemente a la agenda pro-aborto o la agenda pro-deportación masiva. También hay otros factores que el documento Ciudadanos Fieles  nos pide acertadamente que consideremos, incluyendo los compromisos, el carácter, la integridad y la habilidad que tiene un candidato de influenciar en un asunto específico”.



Y nótese que ni siquiera he mencionado la cuestión de atacar a inocentes (quienes pueden ser parientes de maleantes) en acciones militares, o el uso indiscriminado de drones en la guerra. Ni he mencionado una gran cantidad de asuntos senalados en Ciudadanos Fieles y que debemos de tomar en cuenta.



3.    Otro tipo de respuesta de los católicos es negarse a participar. He escuchado llamados a “obtenerse de votar.” El filósofo MacIntyre insistió en el 2004 que cuando se nos dan dos malas opciones no debemos escoger ninguna. ¿Qué piensa de este acercamiento?

 


Bueno pues, CF no. 36 reconoce esta posibilidad. MacIntyre tuvo en mente la amplia percepción de que los dos partidos políticos están entrelazados en diferentes formas a posiciones que infringen con el bien común. Puede ser que un católico juzga conscientemente que es probable que los dos candidatos principales tengan éxito llevando a cabo políticas intrínsecamente malvadas. Aquí, el votante toma la decisión de que el efecto de votar por tal candidato ofende a la justicia divina- incluso si uno se compromete a oponer el mal que el candidato apoya- a tal grado que mancha su conciencia ante Dios. Conozco a un número de personas ordinarias que están contemplando seriamente la opción de no votar en la carrera presidencial. Otros piensan apoyar a un candidato de un tercer partido o un candidato de nominación directa. Puedo entender tal posición, pero debo añadir que aún estamos ligados de alguna forma a participar en el proceso político, en este caso para votar en las carreras del congreso, y carreras por candidatos estatales y locales que de hecho apoyan la protección de los no natos, que trabajarían para la justicia económica y racial, justicia para inmigrantes, y cuidarían de los pobres y marginalizados. Entonces, la decisión de no apoyar a un candidato presidencial principal no es una decisión para abstenerse totalmente del proceso político, sino una decisión de registrar una voz que dice que las dos opciones principales para presidente son inaceptables, mientras que al mismo tiempo se vota con conciencia bien fundada en otras carreras.



No hay duda que muchos católicos de hecho van a votar en la elección presidencial. Rezo para que lo hagan con gran seriedad, y con una mente clara sobre lo que sea digno de apoyar de las posiciones de cada candidato, y qué en sus posiciones debe de ser seriamente opuesto de ser elegidos.



Cuando MacIntyre dice ¿“Por qué deberíamos de rechazar a ambos? No principalmente porque ellos nos dan respuestas equivocadas, sino porque responden a preguntas equivocadas,” Tengo mucha simpatía con su perspectiva. El hecho es que para un católico la actual dinámica de posicionamiento que gobierna el sistema partidario es precisamente inadecuado porque no fluye desde una reflexión considerada sobre lo que de hecho es bueno en y para la vida humana. En ese sentido, ambos partidos políticos demasiado a menudo dan respuestas a preguntas equivocadas. Un Católico siente esto fuertemente cuando se enfrenta con la estridente retorica que emana de ambas esquinas del rin.



Aun así, el Catolicismo es muy realista sobre la dinámica política en la historia. Nosotros no esperamos que por medio de ella entremos en un nuevo escatón’, pero tampoco la consideramos inútil. Tratamos de trabajar con la política, participar en ella, promover su progreso, y oponer las propuestas que dañen el bien común. En su mejor momento, la política es una expresión imperfecta de seres humanos tratando de organizar una sociedad más justa. El peligro histórico ha sido siempre que la dinámica política se convierta, ante todo, en una batalla cínica de poder y control. Esto es veneno en una república democrática.



4.    Finalmente, mientras tratamos de hacer nuestro paso a través de este fango de elección, ¿tiene alguna práctica espiritual u oraciones que recomendar?
 

Además de repasar los mayores principios de las Enseñanzas Sociales Católicas y el Ciudadanos Fieles, yo recomendaría meditar el Sermón del Monte cuidadosa y frecuentemente, a partir de hoy y hasta el día de elecciones. Y recomendaría rezar el Rosario para el bienestar del país, para que los vulnerables sean protegidos, y que el bien provenga del juicio general del electorado. Les recomiendo meditar sobre la Pasión del Señor, conscientes de que él se hizo carne y padeció la Cruz con el fin de recordarnos que todo lo que le hagamos al más indefenso de nuestros hermanos y hermanas, también lo hacemos a él. Esta enseñanza nos sigue hacia la casilla electoral, nos demos cuenta o no; es mejor que nos demos cuenta y que votemos con una conciencia que ve el rostro del Señor en las consecuencias de nuestras decisiones. 



+df





[i] Documento de los obispos estadounidenses sobre la formación de la conciencia en asuntos políticos.
http://www.usccb.org/issues-and-action/faithful-citizenship/formando-la-conciencia-para-ser-ciudadanos-fieles-indice.cfm

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