Tuesday, September 20, 2016

Arte, belleza y la Cruz de Cristo

Bob Denison


Existe una lista admirable de obras artísticas modernas de cine, poesía, música y pintura que continúan animando el espíritu humano. El arte llega a los sentidos humanos precisamente para movernos con su belleza a contemplar realidades humanas más allá de los sentidos.



Sin embargo, el arte, en ocasiones  sin querer, expresa algo de la condición espiritual de una época. La dinámica cultural de hoy en día nos presenta con frecuencia arte, cine, poesía, música,  y pintura  donde se anuncia el triunfo de la fealdad. No quiero que  malinterpreten   lo que estoy diciendo;  no digo que todo arte moderno que propone expresar la vida humana con realismo carece de belleza. Al contrario, el arte tiene responsabilidad de dar expresión a la verdad, y  es verdad que existe mucha maldad y sufrimiento en el mundo. Lo feo sí existe. Pero lo que sí tenemos que enfrentar es la falta de esperanza señalada de alguna manera, aunque sea de manera sutil, en el ambiente artístico. 



Yongsung Kim
Como dijo una vez el escritor colombiano William Ospina: “a la hora de mostrar el mundo, el arte exige realismo, no realidad.”[i] Con esta frase el poeta quiso decir que el arte tiene responsabilidad de señalar también lo maravilloso de la vida, a menudo presente en la periferia de la percepción humana, donde el ojo del alma pueda percibir lo noble presente aún en una realidad fea. Un artista vive para señalar realidades perceptibles que existen  al margen de lo que es físicamente expresable. Por eso creo que un artista de cualquier tipo, sea pintor, poeta, o músico, tiene un don y una vocación de Dios, lo sepa o no.

¿De dónde viene esta tendencia artística de morar en ámbitos donde lo triste domina? Pues, el hombre de hoy, en lo más íntimo de su alma, teme que a la luz de la verdad científica, tan moderna y sofisticada, al fin de cuentas, lo que aparece en realidad es un mundo sucio, ensangrentado, miserable y extremadamente egoísta. El ser humano ve un mundo feo, y titubea: a lo mejor lo feo triunfa sobre nuestros sueños bellos y nobles. Esta incertidumbre es una tiniebla, quizás la más oscura posible. Abandonar esperanzas en el triunfo de lo bello sobre lo feo es otra manera de describir lo que significa la palabra “desesperación”.

Ivanka Demchuk

La tiniebla que sigue amenazando al ser humano es el miedo de siempre; es el vivir con la creencia que entre la verdad y la mentira, gana la mentira; entre la maldad y lo bueno, triunfa la maldad; entre la belleza y la fealdad, al final sólo quedará lo feo. Este miedo busca como dominar el hombre de hoy. Esta sombra busca quitarle al ser humano su fuerza del alma. El terror de la nada como ente agresivo busca aniquilar la esperanza de todo  el mundo.



Esta tristeza cultural tiene otra manifestación grave. El hombre sin esperanza busca cubrir el hueco o escapar de la realidad. La fascinación contemporánea con imágenes que son  puramente atrayentes a nivel físico se revela hoy como intento vano de buscar una diversión, una experiencia capaz de silenciar u olvidar el miedo que vive muy dentro del hombre. El arte que tiene como propósito  cubrir el hueco interior sólo sirve para camuflar la falta de esperanza. Y la pornografía igual que la droga sólo sirve para agravar la experiencia infernal de la desesperación.


Dinah Roe Kendall
La belleza no se entiende sólo bajo un aspecto físico. Al contrario, en su grandeza lo bello nos invita a mirar la verdad señalada por la imagen. Desde esta perspectiva entendemos  mejor la importancia de anunciar y contemplar la imagen de Cristo Crucificado. Son pocos los ejemplos de crueldad y fealdad que se podrían comparar con lo que es la crucifixión. Lo feo existe, un cristiano ni quiere ni puede negarlo. Pero la imagen del crucificado nos invita a percibir la realidad que vive por debajo de ella, y que irradia una luminosidad aun perceptible en medio de la crueldad de la Cruz. Cristo Crucificado nos invita a contemplar la verdad del amor. Y porque Dios abrazó al ser humano precisamente cuando aceptó vivir y morir lo más feo de nuestra condición, la Cruz de Cristo nos muestra el poder transformador del amor. Lo feo se convierte en lo bello por causa del amor. Cristo nos ofrece esta esperanza que realmente dispersa las tinieblas de nuestros miedos.

El triunfo del Señor Jesús sobre la muerte nos ha liberado de las tinieblas. Este anuncio evangélico siempre ha sido parte clave de la predicación de la Iglesia. Vean, por ejemplo, lo que dice San Pablo en el primer capítulo de su carta a los Colosenses. Quizás las tinieblas que más amenazan a la vida humana hoy en día son las de perder la capacidad de creer en la existencia de lo verdadero, lo bueno, y loa bello.

Giovanni Previati
El evangelio sigue ofreciendo liberación de las tinieblas. Dios bajó del cielo y aceptó la Cruz para liberarnos de esta oscuridad de tristeza y depresión espiritual que oprime el corazón humano. Él sigue  invitándonos a contemplar el amor que es capaz de superar la mentira, la maldad y lo feo de la vida humana. Es una gracia contemplar este triunfo aún bajo la señal de la Cruz. Los ojos que se fijan en la Cruz de Cristo jamás les faltará luz y  jamás perderán la esperanza evangélica que nos libera de las tinieblas.



+df



[i] William Ospino, El Dibujo secreto de América Latina: "García Márquez, los relatos y el cine".

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