El matrimonio es la única institución en la sociedad que une a un hombre y a una mujer en un compromiso de por vida. Proporciona la base para la concepción y la crianza de los hijos, y hace posible el desarrollo estable de la familia humana.
La decisión que tomó la Suprema Corte de Justicia no cambia la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio como una institución natural en la sociedad humana, ni afecta nuestra enseñanza que este vínculo humano único entre un hombre y una mujer fue elevado por el Señor Jesús al nivel de un sacramento.
Sin embargo, lo que la decisión de la corte si hace es herir profundamente la estructura de la sociedad humana al permitir en la ley la redefinición radical del matrimonio. Es alarmante y prepotente que cualquier institución gubernamental puede reclamar el poder de cambiar la definición de una realidad humana tan básica.
La Iglesia, sin malicia hacia nadie, y en fidelidad a la verdad sobre la vida humana, permanecerá constante en su misión, y seguirá enseñando la verdad sobre el matrimonio. Mantendremos la operación de nuestras instituciones caritativas y educativas en fidelidad a la enseñanza de la Sagrada Escritura y la fe de la Iglesia. Y esperamos que el gobierno respete el libre ejercicio de la fe religiosa en este país. Nuestro servicio a la verdad es sobre todo lo más urgente en este momento.
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