Saturday, November 16, 2013

Libro / Compañero: "El ruido de las cosas al caer"




Recientemente, tomé rumbo hacia Baltimore, en Maryland, con propósito de participar en la reunión de la conferencia nacional de los obispos de los Estados Unidos: un viento friolento y desagradable corría alrededor del hotel, y no faltaban reuniones de comités dentro del hotel para hacer correr a los obispos. Me la pasé bien, pero para ser franco, prefiero la casa.

Les voy a contar algo que no tiene nada que ver con nada. Curioso, pero uno a veces hace cosas por naturalidad sin advertir conscientemente sobre la sombra de una razón que pueda iluminar la costumbre. Por casualidad uno puede llegar a un momento provocativo, y se pregunta sobre la costumbre: ¿y por qué hago eso?

En estas reuniones grandes, por ejemplo, siempre traigo un libro para leer: Una novela, o biografía, o historia. No lo traigo sólo en el sentido de cargarlo en la mochila,  sino también en sentido más literal. Cargo el libro en la mano, moviéndome de una reunión a otra, de un comité a otro, todo el día. No quiero darles la impresión que me dedico a leer novelas durante las reuniones; al contrario, llenas de discusiones y conversaciones, las actividades del día aseguran que el libro llegará a mi habitación en la noche con el marcador de páginas ocupando el mismo espacio que había señalado por la mañana. Y me pregunto: ¿porqué haces eso, cargando un libro que bien sabes no vas a poder leer durante el día?

Este año el libro sirviéndome de compañero se intitulaba "El ruido de las cosas al caer" por el autor Colombiano Juan Gabriel Vásquez. Poderoso este autor en su capacidad de involucrar el lector en un camino nuevo dentro de un mundo ajeno, convirtiéndolo al final a un mundo familiar. Crea cuentos humanos, o mejor dicho, capaces de humanizarnos, invitándonos a profundizar la vida actual por medio de una reflexión sobre el camino ya caminado. Memoria y consciencia se abren cuando uno escribe sobre lo que ha vivido. Los rasgos de fragilidad, poder y dignidad humana se desenvuelven por este camino.

El libro propone precisamente eso. Un joven adulto llamado Antonio expone su experiencia como adolescente en Bogotá, Colombia, durante los años más intensos de la violencia narcotraficante. La memoria le surge porque, años después, llega a conocer un hombre malherido por lo que vivió durante esa época. De hecho el conocido (nunca llegó a ser amigo de Antonio) paga con su vida por los efectos siempre presentes de sus decisiones durante esos años. Antonio se obsesiona sobre la historia del conocido asesinado, y por buscar las huellas de su vida pasada, reencuentra las huellas de su propia vida. El pasado de Antonio sigue marcando su presente, no cabe duda, y se da cuenta de que las decisiones que toma hoy marcarán profundamente su futuro y la de su familia.

¿Y porqué cargo una novela en la mano durante las reuniones que llenan mi calendario? Porque el libro y yo estamos viviendo algo en común, y algo íntimo. El libro comparte su voz conmigo mientras esté en proceso de atender a esa voz. Ver el libro, tener el libro a mi lado, me recuerda que es una voz viva, y me habla aún si en ese momento no sigo la narración. Es como atender a una memoria. Es una voz detrás y sobre las voces que oigo en las reuniones. La voz del libro me acompaña en el esfuerzo de escuchar y participar en lo que oigo durante el día. El libro y yo compartimos un diálogo personal mientras estemos viviendo el diálogo público del momento actual. Es como tener a mi lado un amigo, un confidente que trata de ver lo que veo y oír lo que oigo así como yo lo veo y oigo. Al mismo tiempo trato de relacionar lo que veo y oigo con la voz del libro, preguntándome sobre cómo este cuento -- esta memoria, este amigo-- lo viera y oyera.

Qué curioso todo esto. Quizás sea saludable para la mente, quizás no. Pero al contemplar la costumbre, y las relaciones que abarca la sombra de su razón, me conozco a mi mismo un poco mejor.  No por nada decía San Agustín que el auto-conocimiento nos conduce a Dios, autor de la luz que nos ilumina el camino.

 

 

1 comment:

  1. Muchas gracias por compartir estos pensamientos que nos permiten entender un poquito su caminar como +obispo. Su servidora, S.
    PS Le recordamos en este dia celebrando a Nuestra Madre la Virgencita de Guadalupe - desde el frio de Kalamazoo, Michigan...

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