Así es. Fui para confirmar a los jóvenes este Domingo del Corpus. Todos muy animados y llenos de fe:
"Jóvenes", les dije, "no se olviden de los despreciados, porque tales buscaba Jesús; el mundo juegue su juego con la mentira, diciendo que algunas personas importan y otras no. Jesús manifestó la verdad: bajo la mirada de Dios Padre, cada vida humana importa. Él pasó su tiempo buscando a los rechazados, los despreciados. Hoy Él estaría con los niños no-nacidos, con los ancianos desrespetados, con los pobres marginalizados, con los indocumentados, y con los enfermos aislados.
Y no busquen como jugar el juego de contról y poder, porque Jesús no buscaba eso; nunca dijo que "hoy te haré un favor, pero mañana me debes". El mundo da favores para cultivar el contról. Cuidado con eso. Si un estranjero te ofrece un billete de cien dólares, hay que preguntar "¿que quiere este?" Porque tal vez te va decir que "mañana me debes". El diablo le ofreció a Jesús las riquezas del mundo, pero Jesús sabía que el Mentiroso ofrecía favores para poder decir que mañana me debes algo.
La vida no debe de ser un juego de contról como el de los "Hunger Games". El juego del mundo gira por medio del desprecio de los pobres, la mentira, el contról y la muerte. Jesús llegó para acabar con el juego. Por eso murió y resicitó. El juego del mundo lo crucificó; el poder de Dios lo resucitó, para efectuar y confirmar definitivamente que el reino del pecado, o sea, el juego del mundo, ha llegado a su fin; vale la pena hacer el esfuerzo para vivir algo mejor; el Crucificado ha resucitado. La verdad triunfa sobra la mentira, y la vida sobre la muerte. No tienen ustedes que jugar el juego; la vida es un regalo, y Jesús a resucitado. Vivan en la esperanza de la victoria de la verdad y la vida, y con eso darán su testimonio delante de los poderes del mundo."
+df

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