Quisiera felicitar la comunidad por la belleza de la fiesta. La celebración de la Santa Misa, y la comida después, manifestaron la fuerza de la fe uniendo a la comunidad en el camino con y hacia el Señor. ¡Me da animo ver la alegría que acompaña el camino de Santa Ana!
El mundo ha cambiado mucho desde los tiempos de Nuestro Señor. La tecnología y la globalización nos pone en medio de una época distinta en comparación con los que nos han precedido. Leemos el Evangelio y a veces las imágenes y el lenguaje nos recuerdan de lo que ha cambiado. El Señor nos habla de semillas, y de redes donde se captan peces de todos tipos; nos invita a contemplar las flores del campo, y nos habla de como la masa se fermenta de una manera misteriosa. Quizás muchos no pueden identificar con el mundo agrario que conocía directamente el Señor. Pero para entender el mensaje del Señor, no hay para que enfocarnos en lo que ha cambiado en el mundo. Mejor enfocarnos en lo que permanece en cada época. Estoy pensando en la calidad de nuestras relaciones humanas. Nada de la experiencia humana, menos el pecado, queda fuera del ámbito que el Señor quiso abrazar por medio de su encarnación. Se hizo hombre para darnos acceso al misterio de Dios. Como Católicos la relación con Dios empieza y crece por medio de los puntos de contacto que tenemos con el Dios que se hizo carne. De chico me daba gusto saber que Jesucristo tenia una abuela, y que Él y yo compartimos la experiencia de escuchar los consejos y cuentos de la abuela materna. Para mí fue un punto de contacto, una entrada para identificarme con el Señor Dios que había bajado del cielo. Fue como una semilla de fe viva que Dios me concedió.
During the Mass new Processional Crosses were presented and I had the opportunity to bless them for use in the four distinct communities that make up the Quasi Parish of Saint Anne. Each cross is decorated with medallions with symbols for the four communities: Saint Anne, Saint Michael the Archangel, San Juan Diego, and Our Lady of Guadalupe.
Todas las enseñanzas del Señor nos dirigen a reconocer la presencia misteriosa de Dios dentro de nuestras relaciones. Los abuelos, y los ancianos que forman parte esencial de nuestras vidas tienen un papel de alta importancia en la misión de fomentar el crecimiento del reino de Dios. Los abuelos nos trasmiten una identidad que tiene raíces en una historia que se ha desarrollado desde un pasado largo, pero no necesariamente tan remoto. Por medio de ellos reconocemos de donde venimos, y por medio de ese reconocimiento, sabemos mejor para donde vamos como familia, comunidad, y pueblo. De igual manera, los abuelos nos invitan a disfrutar de la ternura humana. ¡Cuantas veces he presidido los funerales de un abuelo en una familia, y he visto al lado de ataúd a hombres maduros con músculos reventando las mangas de la camisa, y con bigotes de Pancho Villa, llorando lagrimas como niños chiquitos! Hasta el luto muestra que la relación con los abuelos puede compartir un tipo de amor muy especial. La ternura es algo que necesitamos en este mundo tan lleno de amargura y venganza.
Sabemos que las circunstancias hoy en día, con mucha frecuencia, separan a las familias. Muchos no tienen presente a sus abuelos. Ya no es tan fácil trasmitir la memoria y la ternura de generación a generación. Quizás en esto nos podría ayudar los medios modernos de la comunicación. Conozco a familias de múltiples generaciones que hacen el esfuerzo de mantener la comunicación por medio de los textos, el Facebook, y los Apps que facilitan la comunicación telefónica. Vivir en distintos países no tiene que implicar vivir sin comunicación. Les quiero animar a usar la tecnología para mantener el contacto humano y real, para sostener las relaciones familiares hasta que puedan disfrutar el abrazo y la sonrisa, cara a cara.
After the Mass, we enjoyed a good meal together and watched the matachines dance the native dances so dearly loved by the community. Congratulations to the young people who practice so hard to share their talents with us! In the background of this photograph is the new office complex that I was able to bless after the Mass. So many thanks to the Community of the ICM sisters who have so generously worked over the years to build up the community around Saint Anne's. And thanks for how they continue to help the community. The new office center is a fruit of that continued commitment to the people of the area. Thanks to all!
+df
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