Los Regalos
que Cristo Desea Darnos
El Señor
Jesús quiere darnos al menos tres regalos antes de que llegue la Navidad. La
cosa es que tenemos que buscarlos en lugares ocultos. Él no los esconde
deliberadamente, más bien, debido a nuestras rutinas diarias pudiese parecer
que están ocultos.
El primer
regalo que quiere dar es la memoria para recordarlo. La experiencia de 2000
años de la Iglesia nos instruye que la mejor manera de acercarse a Jesús es
practicar el cultivo de una memoria agraciada. Algunas personas son bendecidas
con una muy buena memoria. Otros, como yo, luchamos todas las mañanas para
recordar dónde dejamos las llaves del carro la noche anterior. Pero todos
podemos cultivar una memoria santa. ¿Qué tanto nos esforzamos para recordar lo
que nos dijo Jesús la última vez que tomamos las Escrituras y leímos un pasaje
del Evangelio? En cuanto más nos esforcemos por recordar más recordaremos. Este
esfuerzo produce grandes frutos. Si traemos a Jesús a la mente, por lo tanto,
él mora en la mente. Jesús habita en nosotros por medio de su Palabra, así como
el Espíritu Santo mora en nosotros por virtud de la caridad.
Recordamos
muchas cosas sin importancia, como heridas pasadas y a qué hora comienzan
nuestros programas de televisión favoritos. Sin embargo, la memoria alcanza su propósito
más noble cuando, a través de ella, llevamos el pensamiento del Señor y su
Evangelio. Por ejemplo, supongamos que lo único que puedes recordar del
Evangelio que escuchó en la misa de hace algunas semanas es la frase: Lo que no hiciste por uno de los más
insignificantes de los míos,, tampoco lo hiciste por mí. Eso es más que
suficiente para pasar toda una semana digna de una conversación fructífera con
el Señor.
Pero para
que esto funcione tenemos que estar conscientes de buscar un lugar tranquilo,
una serie de momentos en los que esta Palabra pueda despertar nuestros
pensamientos y nuestras consideraciones. Por lo tanto, el segundo regalo que Él
quiere darnos es el Silencio para morar en su palabra. Si queremos encontrar
silencio, no se trata tanto de buscar un lugar sino un tiempo. La madrugada es
mejor para muchos; salir a caminar por la tarde también es bueno. Pero yo recomiendo
la meditación ante el Santísimo Sacramento, y si no podemos ir a la Iglesia para
visitar el Sacramento, entonces el recuerdo de su presencia puede traernos una
gran paz.
La Palabra
emerge del silencio. Él habla desde allí. Y así, por ejemplo, recordando el
Evangelio que mencioné, podemos preguntarle: Señor, ¿quieres que esté más atento a tu presencia en las personas que
el mundo considera insignificantes? Al instante, sin duda dice que sí. Nosotros respondemos: Pero Señor, ¿dónde puedo encontrarte en mi
vida diaria? Tenga la seguridad de que él te responderá. Creo que entienden
la idea. Desde ese momento la conversación continúa.
Por lo cual,
el tercer regalo que el Señor desea darnos durante el Adviento fluye de los dos
primeros. Él quiere darnos una gracia para reconocerlo y amarlo. Esta gracia es
la que toma las impresiones que él deja en nosotros durante nuestra oración y
les permite actuar en los eventos diarios de nuestras vidas, en medio de
nuestras familias, en nuestro trabajo, en la escuela, o en la recreación. Por la
fe reconocemos la presencia de Cristo. Por su palabra, él señala su presencia
en medio de nosotros. Nosotros pedimos la gracia para verlo no solo en nuestra
rutina de cada día sino también abrazarlo y amarlo en nuestro diario vivir.
Reconocer a Cristo en el mundo y amarlo en el mundo no es una actividad de entre
muchas en la vida cristiana, es la única actividad de la vida cristiana. Es lo
que San Pablo menciona en Gálatas 5, 6 “esa
fe que opera a través del amor.”
Estos tres
dones, memoria, silencio y reconocimiento amoroso, nos preparan para recibir el
gran regalo de Cristo en Navidad. Queremos estar listos para ese regalo para
que podamos abrazarlo mejor en el amor en la celebración de la Natividad, en
las personas con quienes compartimos esta vida, y en los sacramentos a través
de los cuales él comparte su vida con nosotros.
Que dios
les bendiga siempre.
+df
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