Tuesday, August 11, 2015

Tolkien y el oro que no reluce





Comentando sobre Trancos, el futuro Rey Aragorn, (La Comunidad del anillo, Libro 1, cap. 10), el mago Gandalf dice esto:

"All that is gold does not glitter".

La edición Minotauro, obra de traducción de alta calidad y obra que he saboreado por muchos años, propone el texto de esta manera en Español:

"No es oro todo que reluce."

Hace tiempo que la traducción al Español de esta línea me queda como espina en la mente.
No me parece una feliz traducción. La traducción inexacta de la frase tolkiena realmente  traduce exactamente otro dicho, muy común en Inglés, que dice:

"All that glitters is not gold."

No quiero notar esto para criticar la traducción. Al contrario, me parece probable que muchos leyendo "El Señor de los anillos" en Inglés, piensan que el dicho que escribió Tolkien y el dicho común quieren decir la misma cosa. Y de esa confusión sobre lo que quería decir Tolkien en Inglés surge mi pequeña inquietud. La traducción al Español ayuda para aclarar un punto de no poca importancia sobre la perspectiva profundamente cristiana del gran contador de cuentos.

Expresada de esta manera, (No es oro todo que reluce) el sentido del texto cae como plomo al lado "de lo que reluce". Siempre existe la posibilidad de encontrar un oro falso que engaña por tanto relucir.

Pero claro es que Tolkien era un gran maestro de idiomas y lenguajes, y que al cambiar la posición de las palabras claves, (oro y reluce) del dicho común, Tolkien quiso cambiar el sentido del dicho. La frase común es precisamente lo que Tolkien no quería decir; quiso decir algo totalmente diferente. Traducida así como se presenta en Inglés, (All that is gold does not glitter), la traducción literal dice esto:

"Todo que es oro no siempre reluce".

Fíjense bien, porque el cambio señala algo fuerte. El texto de Tolkien pone el enfoque sobre un ser que no reluce,-- o sea que no cautiva el ojo. Tal hombre también puede ser oro. De ese tipo fue Trancos, un rey que se miraba como hombre común, pero uno realmente noble. El dicho de Tolkien cae como rayo del sol (ligeramente) al lado de lo que realmente es de oro.

El dicho común ("No es oro todo que reluce") se coloca en un ambiente del deseo. El hombre buscando oro, con frecuencia queda cautivado por lo que ve relucir, engañado por su falta de discernimiento. El dicho común nos invita a discernir entre piedras que relucen; el dicho de Tolkien nos invita a discernir cada piedra.

Tolkien está consciente de la capacidad enorme del hombre fijarse solo en lo que reluce, perdiendo así capacidad de apreciar lo que realmente vale. Sin embargo, Tolkien en voz de Gandalf, enseña que en este mundo lo mejor suele llegar en forma sencilla y común. Los habituados a buscar nobleza en las señas obvias de majestad y poder arriesgan ignorar la presencia de lo realmente noble. Como siempre, Tolkien busca el valor de cada uno en un misterio interior, mientras que los que viven bajo la sombra del Ojo suelen buscar y valorizar lo que fascina el mismo ojo.

"El Señor de los Anillos" jamás menciona al Evangelio o el Reino de Dios. Es una obra deliberadamente imaginada en un contexto humano, mitológico, antes de la revelación plena de la gracia. Pero eso no quiere decir que la gracia no se insinúa en las personas y hechos de Middle Earth. Al contrario, la gracia presente en el cuento anticipa y prefigura el Reino. Para verla, tiene uno que discernir entre luces quebradas y sombras pesadas.

Al decirnos que el oro no siempre reluce, Tolkien nos recuerda que el camino señalada por la gracia siempre nos invita a buscar lo noble que queda fuera de lo común, precisamente por aparecer en forma tan común. Tal como, con discernimiento, el dicho "No es oro todo que reluce"  se distingue del dicho, "Todo que es oro no siempre reluce", así los ojos que buscan nobleza en formas relucientes se distinguen de los ojos buscando nobleza en forma común.

El profeta Isaías había señalado el Mesías con atención a su falta de majestad: "No tiene aspecto hermoso, ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos (Is 53,2)". Tolkien no habla del Mesías, pero sí habla de un discernimiento que necesitarán los que tuvieran la bendición de encontrarlo. Y hoy en día los que buscan el Reino lo encontrarán en formas comunes y en personas humildes, en el Dios-Verbo presente en los pequeños del mundo.

¿Paradójico, no? Es común buscar lo bueno en lo fuera del común. La gracia nos impulsa a  buscar lo bueno dentro de lo común. Y esa actitud no es ni tan común.


+df

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