De "Coloquio de los perros"
"Agacheme detrás de una mata, pasaron los perros, mis compañeros, adelante, y desde allí oteé, y vi que dos pastores asieron de un carnero de los mejores del aprisco, y le mataron de manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su verdugo el lobo. Pasmeme, quedé suspenso cuando vi que los pastores eran los lobos y que despedazaban el ganado los mismos que le habían de guardar. Al punto hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor. Volvía a reñirles el señor, y volvía también el castigo de los perros. No había lobos, menguaba el rebaño; quisiera yo descubrirlo, hallábame mudo. Todo lo cual me traía lleno de admiración y de congoja. «¡ Válame Dios!», decía entre mí, «¿ quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?».
Si entendemos la palabra "ironía" como "burla fina y disimulada" este texto es uno de los mejores ejemplos que he encontrado en mi (limitada) lectura. Por ser ironía no deja de ofrecer materia abundante para la meditación. Y sigo meditándola.
+df

No comments:
Post a Comment